Hola a todos, esta vez me ha tocado a mí escribir sobre el tema en cuestión.
Bueno sin más dilación he optado por informarme sobre cositas pequeñas que hacemos el día a día pero que uniéndolas son muy importantes. Pues haya voy:
Residuos: Hay que aplicar la regla de la triple R: reducir, reutilizar y reciclar. Reducir los envases, eligiendo productos a granel o poco envasados. Muchas veces pagamos más por el envase que por el producto que contiene. Reutilizar las bolsas de plástico, las botellas, las pilas (recargables) y todo aquello que sea susceptible de dos o más usos; hay que desterrar la política despilfarradora e insolidaria de “usar y tirar”. Y reciclar todo aquello que ya no nos es útil, depositándolo en el contenedor adecuado o en un “punto limpio”. De esta manera evitamos que pase a formar parte de los millones y millones de metros cúbicos de vertidos que cada año destrozan un poco más nuestro planeta.
Productos de limpieza: Usamos muchos más de los que verdaderamente se necesitan. Con agua, jabón, vinagre y excepcionalmente lejía, se limpia y desinfecta perfectamente un hogar. Todo lo demás es superfluo y en el fondo no contribuye en nada a hacer nuestra vida más placentera. Betún para los zapatos, limpiametales y poco más completan la lista.
Agua: Es un bien limitado que hay que cuidar. Disponiendo de jardín, el mayor consumo se irá en el riego. Debemos, pues, elegir plantas que requieran poca agua (las autóctonas), evitar las grandes praderas y elegir céspedes adecuados para el clima español. Instalar riego automático ahorra mucha agua, y si es a base de goteos y microaspersores, más. En casa, las medidas de ahorro son de sobra conocidas por todos.
Gestión de la energía: Toda vivienda necesita utilizar una o varias fuentes de energía para que sus moradores dispongan de un nivel de confort adecuado. La energía eléctrica está presente en todas y su uso va desde solamente la iluminación y algunos electrodomésticos hasta una vivienda completamente electrificada, en la que la electricidad es la única fuente energética. Tradicionalmente se ha dicho que la electricidad es la energía más limpia, pero esto no es cierto, ya que depende de su procedencia. Si ésta es hidroeléctrica, estaremos ante una energía 100% limpia, pero si su procedencia es térmica se tratará de uno de los procesos industriales que más daño causan al medio ambiente. Y en España, además, el uso obligado de carbones nacionales de baja calidad por razones de política energética, hace que centrales térmicas como la de Andorra (Teruel) sean responsables de altísimos niveles de contaminación en forma de lluvia ácida.
En la tienda: El motor económico que mueve el planeta es el consumo de las familias del primer mundo. Cada vez que sacamos el monedero estamos dando una vuelta al eje que mueve la economía mundial. Por tanto, todo lo relacionado con el consumo es de vital importancia e incide directamente en el deterioro ambiental. Debemos consumir responsablemente, tanto en cantidad, calidad y origen. Lo único que puede cambiar la explotación de los niños del tercer mundo, o la tala indiscriminada de bosques tropicales es que nosotros dejemos de consumir productos de esas características. Las experiencias en las que consumidores de un país se han unido para realizar determinado tipo de boicots han demostrado ser de una tremenda efectividad.
En el jardín, ambiente y biodiversidad: Podemos ayudar enormemente al mantenimiento de la biodiversidad si permitimos que nuestro jardín sea un entorno vivo y no el catálogo de una empresa de paisajismo. ¿Qué quiere decir esto? Pues que, además de tener el seto cortado y una praderita pequeña y cuidada, también pensemos en la multitud de animalillos que necesitan nuestro jardín para vivir. Dejar una zona más salvaje, en la que no usemos productos fitosanitarios, donde no pasemos la desbrozadora hasta bien entrado el verano, manteniendo incluso una pequeña charca, es algo que va permitir a muchas especies necesarias y beneficiosas reproducirse, esconderse y alimentarse. Y para nosotros será una satisfacción descubrir la cantidad y variedad de seres que habitamos en tan pequeña parcela de terreno. Es un gran contrasentido que el hombre, el ser más inteligente de la creación, el que más conocimientos atesora, sea el más temeroso de cuanto le rodea. ¿Alguien ha visto a su gato o perro huir horrorizado ante una araña peluda, desmayarse ante un ratón o mirar con repugnancia a un sapo? Los animales saben perfectamente lo que representa un peligro y lo que no, y ni anfibios, insectos (en su inmensa mayoría), roedores... son un problema para nosotros. Lo hemos dicho en estas páginas varias veces: en nuestras latitudes, solamente escorpiones, escolopendras, mosquitos chupadores de sangre, avispas, víboras y perros asilvestrados o peligrosos pueden suponer una incomodidad real o peligro cierto. El resto de animales, incluidas arañas, sapos, lagartos, típulas (mosquitos grandes y patudos), murciélagos, y los miles de insectos de aspecto horripilante son inofensivos. No importa lo que hayan oído. Y el que no se fíe que pregunte a un verdadero experto.
Piscina: La piscina conlleva un gasto de agua considerable, de energía eléctrica para depurar sus aguas y de productos agresivos para mantenerla aséptica. Para empezar, nunca se debe vaciar, excepto para repararla. El agua se puede mantener en perfecto estado todo el año mediante una lona que la tape y productos específicos. Además, en el caso de las piscinas de obra, la falta de agua desequilibra los esfuerzos que soporta su estructura y puede derivar con el tiempo en grietas y fisuras.
La depuración es necesaria, pero se reduce si tapamos la piscina mientras no se usa y nos damos una ducha antes del baño.
Los productos para mantener el agua en buenas condiciones higiénicas son derivados del cloro, el bromo o el ozono. Si se siguen las pautas marcadas por el fabricante, estos productos se usan en cantidades moderadas.